La Independencia trajo consigo la apertura del país al comercio internacional y la paulatina integración de la economía chilena a los mercados mundiales. Ello benefició particularmente a Valparaíso, que a partir de 1830, se convirtió en el emporio comercial del Pacífico, debido a que los barcos mercantes que debían atravesar el Estrecho de Magallanes, encontraban en este puerto el lugar más seguro para almacenar y redistribuir sus mercancías. Asimismo, la estabilidad política del país, presentaba condiciones favorables que facilitaron la instalación y actividad comercial de los extranjeros.

Atraídos por estos factores, se asentaron cientos de extranjeros: alemanes, franceses, italianos y, principalmente ingleses, quienes se dedicaron al comercio de importación y exportación, ya sea de forma independiente o como representantes de casas mercantiles extranjeras, desplazando rápidamente a los mercaderes nacionales. En breve tiempo el mundo mercantil porteño se convirtió en el centro de un importante comercio que abasteció a Perú, Bolivia y el noreste argentino, a mediados de siglo; a California y Australia y, a partir de 1880; también al mercado salitrero del Norte Grande.

De esta manera, Valparaíso se convirtió en el puerto estratégico de las comunicaciones ultramarinas entre Gran Bretaña, el Pacífico Oriental y el continente asiático. Dentro de este contexto se entiende el interés de los capitalistas británicos en el proyecto de William Wheelwright de establecer una línea de vapores en el Pacífico con sede en Valparaíso, que constituyó la base de una marina mercante nacional.

A mediados de siglo XIX, Valparaíso se había convertido en la capital comercial y financiera del país, manteniendo este privilegio hasta la primera década del siglo XX. La ciudad fue el centro del mayor movimiento de capitales y el domicilio legal de la mayoría de las nuevas sociedades y compañías, entre las que se contaron los primeros bancos, ferrocarriles, sociedades mineras e industriales, compañías de seguros y mercantiles. Asimismo, fue la sede de una emergente burguesía mercantil, donde destacaban las familias de mercaderes ingleses del Cerro Alegre.

A principios del siglo XIX comenzaron a manifestarse síntomas de estancamiento que señalaron el inicio de la decadencia del puerto. Entre las causas de este fenómeno, encontramos la consolidación de Santiago como centro de las actividades políticas, comerciales e industriales que impulsaron el traslado de empresas y vecinos a la capital. También influyó el desastre provocado por el terremoto de 1906 y la apertura del Canal de Panamá en 1914, que transformó toda la red comercial internacional, dejando a Valparaíso al margen del nuevo escenario comercial. Por último, a partir de la década de 1920, el surgimiento del Puerto de San Antonio, en 1912, constituyó una fuerte competencia para la llamada "Joya del Pacífico".

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