A inicios del siglo XX, el ciclo vital estaba marcado por un conjunto de ritos religiosos que definían el paso de una etapa a otra. El bautismo, la primera comunión, el matrimonio y la extremaunción eran acontecimientos de gran importancia social, en los que se hacía público el tránsito a una nueva etapa de la vida o el fin de ella -en el caso de la extremaunción-, a la vez que se instruía a las personas en los deberes que comportaba su nueva posición.

A despecho de la secularización del Estado que introdujeron las leyes laicas de 1881, la Iglesia Católica mantenía una fuerte presencia en la sociedad y en particular en los sectores altos. En la alta sociedad porteña la influencia eclesiástica se hacía sentir menos que en la capital, debido a la presencia de una importante colonia extranjera y a una atmósfera general de tolerancia, propia de la condición portuaria de Valparaíso. Así y todo, los ritos de paso seguían las mismas pautas que en el resto del país, marcando el inicio y el fin de las principales etapas del ciclo vital.

La niñez estaba marcada por una educación bastante rígida y severa, que por lo general corría a cargo de una institutriz y de profesores que realizaban su trabajo en el mismo domicilio de la familia. El inicio de la adolescencia, por su parte, estaba marcado por el ingreso a una escuela secundaria, tras la cual los jóvenes entraban a la universidad o ingresaban al mundo de los negocios de la mano de su padre, con quien aprendían los rudimentos básicos del comercio y las finanzas .

El mundo femenino, en cambio, estaba marcado por el hogar. A las niñas se las instruía desde temprana edad en el manejo de la casa y en labores que se consideraban propias de su género, como la cocina, el bordado y la música. La formación de las mujeres de la élite porteña se complementaba con lecciones de danza, literatura e idiomas extranjeros -fundamentalmente francés-, las que eran dictadas en el mismo hogar por profesores expresamente contratados para ello.

El matrimonio era considerado el acontecimiento más importante en la vida de una persona, porque implicaba la formación de un nuevo hogar y permitía crear vínculos duraderos con otras familias importantes de la ciudad, generando nuevas redes sociales que complementaban las ya existentes. En ese sentido, las redes de parentesco eran sumamente importantes, puesto que sobre la base de ellas descansaba todo el entramado social.

La universalización de la fotografía y la creación de los primeros álbumes familiares jugó un papel clave en la forma en que las personas recordaban los momentos más importantes de su vida, al fijar dicho instante en una imagen e integrarla en una secuencia temporal. Al quedar encerrados en el pequeño espacio de una fotografía, los momentos del pasado entraron en la vida cotidiana de las personas y se hicieron presentes en el diario vivir de éstas.

Biblioteca Nacional de Chile Canal 13 Bicentenario Museo de Artes Decorativas Museo Histórico Nacional Mundoplanet Memoria Chilena DIBAM
Biblioteca Nacional Memoria Chilena