A mediados del siglo XIX, la sociedad mapuche era rica y compleja, abarcando un vasto territorio que iba desde la Araucanía hasta las fértiles pampas argentinas y el norte de la estepa patagónica.

Durante el siglo anterior, el pueblo mapuche se había expandido paulatinamente hacia las pampas, ocupando ricas zonas ganaderas y estableciendo redes comerciales con las colonias españolas de ambos lados de la cordillera. La expansión mapuche hacia las pampas argentinas y la intensificación del comercio de ganado, armas, alcohol y ponchos durante los siglos XVIII y XIX, trajo consigo fuertes cambios en una sociedad tradicionalmente igualitaria. Uno de los rasgos característicos de este proceso fue el surgimiento de üllmenes u hombres ricos que respaldaban su poder en el control de determinados recursos y rutas comerciales.

La riqueza de un linaje (lof) pasó a determinarse fundamentalmente por la cantidad de ganado que controlaba éste y el poder; por la cantidad de guerreros (konas) que agrupaba un lonko y por la amplitud de sus alianzas, aspecto que era favorecido por la práctica de la poligamia. Con el desarrollo de una economía basada en la ganadería y el comercio, poco a poco fueron surgiendo linajes subordinados de konas que servían como guerreros, pastores y trabajadores agrícolas de los grandes lonkos.

Durante el siglo XIX, las políticas de alianzas con el Estado chileno o con grupos divergentes de éste, como sucedió con los revolucionarios de 1851 y 1859, fomentaron la tendencia a la centralización del mando, que cristalizó una estructura social cada vez más diferenciada, comandada por una casta hereditaria de lonkos, agrupados por medio de alianzas bajo el mando de un gran ñidol.

En las zonas más cercanas a la frontera del Bío-Bío las grandes agrupaciones de linajes se desarrollaron de una manera más completa, por medio de las cuales se definieron pautas de relación con las autoridades chilenas. Los lof de la costa de Arauco, debilitados por el desarrollo de la economía carbonífera e históricamente más integrados a la sociedad chilena, contrastaban con las grandes agrupaciones de los abajinos de la vertiente oriental de la cordillera de la costa (naqche), que desarrollaron alianzas con el Estado chileno, y los arribanos de los llanos centrales (wenteche), tradicionalmente reacios a la penetración cultural y económica criolla.

Tras la ocupación de la Araucanía a fines del siglo XIX, las grandes agrupaciones mapuches desaparecieron, junto con las jerarquías y los símbolos de status -como la platería- que las habían caracterizado. La sociedad mapuche se reagrupó bajo un sistema de comunidades agrícolas y los lonkos tradicionales fueron perdiendo cada vez más poder al interior de la sociedad. Sin embargo, fueron los hijos y nietos de los lonkos derrotados en el siglo XIX, los que retomaron la bandera de lucha a en la segunda década del siglo XX y organizaron los primeros movimientos mapuches.

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