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Independencia del discurso intelectual, femenino y aristocrático

Inés Echeverría de Larraín nació en Santiago, el 22 de diciembre de 1868. Hija de Inés Bello Reyes y Félix Echeverría Valdés, formó parte de una de las más importantes familias aristocráticas de la época, descendientes directos de Andrés Bello.

A pocos días de su nacimiento, su madre falleció, quedando Inés al cuidado de su tía Dolores Echeverría, quien se convirtió en su verdadera madre. En ese hogar recibió una educación católica muy rígida y marcada por las normas conservadoras de esos años. Asimismo, como toda mujer aristócrata de su época, su enseñanza estuvo a cargo de institutrices y profesores, quienes la instruyeron en diversos idiomas y en labores del hogar. Sin embargo, dadas las limitaciones de aquel tipo de educación, Inés Echeverría debió aprender prácticamente por sí sola. Sus verdaderos maestros fueron los libros, donde pudo conocer a diversos autores extranjeros y nacionales, quienes influyeron en su pensamiento y escritura.

Su inclinación literaria se inició tempranamente, como un modo de transportarse más allá de las barreras impuestas en el hogar; ella misma señaló en muchas entrevistas que desde pequeña sintió esa necesidad de guardar la huella de sus días. Publicó su primer libro, Hacia el Oriente, recién a los 37 años, el cual editó anónimamente. Según Alone, en esos años no era bien visto que las mujeres publicaran y aun menos las señoras de sociedad. Después de la aparición de esta novela, se abocó por entero a la labor escritural; con el seudónimo de Iris –la mensajera de los dioses griegos- se constituyó en una de las más importantes voces literarias del momento. Ya en 1910 había dado a conocer cuatro novelas más: Tierra virgen, Perfiles vagos, Emociones teatrales y Hojas caídas.

Iris no sólo escribió novelas y cuentos, sino que cultivó géneros no canónicos, como novelas históricas, memorias, diarios íntimos, diarios de viaje y libros de crónicas. Además, publicó un sinnúmero de artículos de los más diversos temas (literatura, teatro, costumbres, arte y sociedad), principalmente en las revistas Familia; La Revista azul; Silueta; Zig-Zag y Pacífico Magazine y en los diarios El Mercurio y La Nación. Por otra parte, por medio de su escritura intentó arduamente reivindicar los derechos de la mujer, publicando artículos y dictando numerosas conferencias: La condición civil de la mujer, expuesta en la Universidad de Chile y "La evolución de la mujer", artículo aparecido en Zig-Zag. Asimismo, formó, junto a otras mujeres intelectuales, sociedades destinadas al mejoramiento de la enseñanza de la mujer, al fomento de la lectura y a la emancipación femenina. Una de éstas fue el Club de Señoras (1915), fundado por Delia Matte de Izquierdo, y el Círculo de Lectura (1915), fundado por Amanda Labarca. Además, su propio hogar se constituyó en centro de importantes reuniones literarias.

Entre 1998 y el año 2000, se publicaron dos libros que rescataron la labor literaria de esta escritora: uno es Agonía de una irreverente, de Mónica Echeverría; otro, escrito por Bernardo Subercaseaux, Alma femenina, mujer moderna, antología que incluye un análisis crítico de su narrativa. Otras críticas que han estudiado la obra de esta escritora son Marcela Prado Traverso y Ruth González Vergara.

Inés Echeverría de Larraín -Iris- murió en 1949.