Ir a la página Principal
Buscador que permite acceder a todo el material disponible en  MEMORIA CHILENA Indice de sitios publicados en MEMORIA CHILENA y buscador según opciones específicas de temas, territorio y cronología.  Selección de los acontecimientos más relevantes de la historia de Chile desde el año 11.000 a.C. hasta nuestros días. Navegue a través de grupos escogidos de sitios temáticos relacionados y colecciones de la Biblioteca Nacional. Archivo de artículos periodísticos publicados por la prensa nacional en los últimos treinta años.
 
 
Un balneario de la alta sociedad

La historia de Viña del Mar se inicia con la llegada de los conquistadores y la división del valle de Peuco en dos grandes haciendas: la “Siete Hermanas”, llamada así por las siete colinas que se ubican entre el Cerro Castillo y el Cerro Barón, y “La Viña del Mar”, denominada así por los viñedos plantados en los terrenos que hoy ocupa el Palacio Rioja.

Hacia 1870, la única heredera de las tierras que dieron origen a Viña del Mar era doña Mercedes Álvarez, casada con José Francisco Vergara, ingeniero que había llegado a la región para trabajar en las obras del ferrocarril. Fue él quien elaboró un proyecto, aprobado el 29 de diciembre de 1874, mediante el cual se funda oficialmente la ciudad de Viña del Mar, y cinco años después, la Ilustre Municipalidad.

Pronto comenzó la llegada de los primeros veraneantes que construyeron sus quintas, en las calles Álvarez, del Comercio (hoy calle Valparaíso), Cerro Castillo y la Avenida Marina. Entre los primeros propietarios del balneario destacan personajes pertenecientes a las familias chilenas como don Isidoro Errázuriz, doña Encarnación Fernández de Balmaceda, Francisco de Paula Taforó, Ignacio Prado, Benjamín Vicuña Mackenna, la familia Subercaseaux, junto con una numerosa presencia de extranjeros. En esta misma época se construía el Gran Hotel, el Club de Viña y, en las últimas décadas del siglo XIX, los baños termales de Miramar. Pero la más conocida de todas las construcciones viñamarinas, hasta hoy día, es el palacio de estilo veneciano de la Quinta Vergara, construido por doña Blanca Vergara de Errázuriz, propiedad de la familia que dio origen al balneario.

Ya a fines del siglo XIX, durante el verano, la sociedad santiaguina se trasladaba hacia Viña del Mar y allí seguía con rigurosa minuciosidad los rituales del veraneo. La rutina diaria se iniciaba en la playa, principalmente en Recreo, la playa de moda, o en la de Miramar. Los trajes de baño de los hombres eran mamelucos a listas de colores; los de las damas, siempre azules, rojos o blancos, un chaquetón hasta la rodilla y pantalón bombacho atado a los tobillos. A mediodía, se subía al Casino, donde se tomaba el aperitivo y se iniciaban los bailes matinales. Después del almuerzo, los veraneantes se dirigían en tren hacia el Puerto, donde paseaban, se hacían compras y se tomaba el té en los salones. Por la tarde, paseos bordeando el Miramar que eran verdaderos desfiles de lujo; en la noche, la infaltable reunión en el Gran Hotel o en el Club de Viña. Algunos días especiales, la asistencia obligada era a las carreras hípicas en el Sporting Club.

La ciudad de Viña del Mar, sus construcciones y su estilo de vida, fueron el centro de lo que podría llamarse la “belle époque” chilena, que terminaría con la irrupción de nuevos actores sociales a la política chilena y, finalmente, con la gran crisis del año 1929.